Hay una escena de 'La ciudad y los perros' en la que el cadete Alberto Fernández se presenta frente al teniente Gamboa y éste descubre, entre sorprendido e indignado, que el uniforme del cadete está lejos del orden protocolario: cada pieza de la ropa es de una talla distinta, e incluso el calzado no parece corresponderse. Gamboa no se fía del cadete, pero lo que le cuenta supone para él una revelación. ¿Acaso el problema no es solo del cadete Fernández? ¿Acaso hasta ahora ha estado engañado sobre lo que de verdad ocurre en los barracones? El control, el orden, la disciplina, todo lo que es tan querido por el teniente está a punto de derrumbarse. Muchas veces lo había visto entre sus iguales, los oficiales de su quinta, pero aquello no había conseguido sino reforzarle en sus principios; podía mirar con condescendencia cómo otros perdían el norte, porque nada de eso atacaba los cimientos de la institución militar. Las entrevistas con el cadete Fernández, con su ropa desordenada, ...
En filosofía son conocidas dos posturas básicas - entre otras más matizadas - referidas a la adecuación entre las teorías científicas y el mundo real; el problema es de índole epistemológico, con su correlato ontológico. Por un lado, el realismo propugna que la ciencia describe la realidad tal y como es; por el otro, el instrumentalismo concibe las teorías y modelos de la ciencia como meros andamiajes útiles para la predicción de fenómenos, sin pretender asumir que nos acercan a la verdad de las cosas. Esta segunda postura fue atribuida anacrónicamente, tanto por filósofos instrumentalistas como por revisionistas católicos, a los críticos contemporáneos de Galileo. Entre los objetivos se hallaba la exoneración de la Iglesia de uno de sus mayores errores históricos. Es difícil exagerar la audacia intelectual de Galileo Galilei, quien no solo aportó impresionantes descubrimientos que refutaban la cosmovisión tradicional - las manchas solares, los cráteres lunares que cuestionaban la perf...